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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2006. 07/11/2006Krisálida (crónicas de zaluster Parte II) [Glimbert:]Alabo mi suerte. Pude nacer en libertad. La vida es amiga de La fantasía y realidad Hay que aprender a convivir Que las culturas sean por fin Hilos de paz, diversidad, Pozos de ciencia que beber [Zaluster:] Juzgas mal, no quieres decubrir lo que hay detrás Oropel, ¡levanta el casco y descúbreme! [Krisálida:] Almas del bosque, danzando en edenes de cristal Hordas cruzadas en la senda del bien y el mal. Trazo poesías, recito confines sobre amor Surte el odio, verdugo fraternal a la humanidad... Cacumen, solemne... El mundo es un manantial Un árbol, un niño, Todas las cosas que soñé Un ideal, una canción Un rito fluente a la ambición Un resurgir del existir, Lo que has creado te abjuró... Fracasó, tu idea de ser un mundo de Dios Destronar, pretenden las criaturas al creador 08/11/2006No nací en aquella época, pero vivo en ella!!! En unas aguas límpidas hasta el fondo vive Salmacis, joven náyade voluptuosa, que se deleita mirándose en el agua, engalanándose con flores y arreglándose primorosamente el velo. Al ver al muchacho se queda admirada y exclama: “Tú, feliz si eres mortal y feliz la mujer que te ha nutrido en su seno, pero mucho más feliz tu amada, si la tienes, y la que será honrada con tu antorcha nupcial, pero si ella no existe aún, yo te llamo; te deseo y quiero compartir contigo mi lecho” El joven Hermafrodita, que ignoraba el amor, se puso encarnado e inició la fuga; ella, entonces, se alejó para no intimidarlo más; él se desnudó y jugó con las olas, echándose al agua. La ninfa, presa de deseo, lo abraza, oprime los graciosos miembros que se debatían y que, temiéndola por su amor, no la querían; invoca a los dioses: “Criaturas del Cielo, oíd mis votos: Que no pueda este joven separarse de mí, ni yo de él” Los dioses la escucharon, se apiadaron de su amor y conjuntaron sus cuerpos; ambos crecieron unidos bajo el aguijón del tiempo, como si fueran la rama de un mismo árbol, pero participando de su doble naturaleza. Y así nació Hermafrodita, En la civilización cretense, la mujer disfrutaba de gran libertad; podía frecuentar banquetes, representaciones teatrales y jurídicamente se igualaba al hombre. Los más recientes hallazgos arqueológicos señalan esta historia narrada por Homero como la civilización minoica: un pueblo alegre y feliz que disfrutaba pacíficamente de la vida; sus hombres iban generalmente afeitados y usaban el cabello largo; y las mujeres se pintaban los labios y los ojos, además de lucir complicados peinados. Las pinturas representan a estas mujeres, hermosas y seguras de sí mismas, llevando el pecho al descubierto y luciendo con garbo y orgullo una cintura de avispa. Homero habla de la fecundidad de estos individuos. El matrimonio, lazo de unión de toda la vida social, se hallaba bajo la invocación de la Madre Tierra. Hombres y mujeres acudían a los lugares de adoración -la cumbre de una montaña, un bosquecillo o una gruta, como la caverna de Psychro-, donde sacrificaban animales y depositaban ofrendas. Esto también permitía que lo sexual fuese una necesidad natural satisfecha libremente. Los jóvenes se unían en los campos, sobre la hierba o el trigo recién segado En el siglo iv a. de J. C., las hetairas hicieron tanto ruido al lado de los filósofos, políticos y poetas, que se diría que ninguna otra mujer ocupase los ocios de los griegos. Friné, la inmortalizada en el mármol por Praxíteles para la estatua de Afrodita, fue una de ellas. Al parecer nació en Tespia, Beocia, y en sus primeros años se dedicó a cuidar cabras. Como era hermosa, inteligente y sin escrúpulos, reunió una pequeña fortuna y se trasladó a Atenas, donde deslumbró a la par que escandalizó a los griegos. Friné se hizo célebre en seguida gracias a idear un espectáculo que puede ser el antecedente más remoto de las actuales sesiones de strip-tease. Cuando se celebraban las fiestas de Neptuno se situaba en lo más alto del templo. Allí, ante todo un pueblo ávido y excitado, permanecía un instante completamente inmóvil; luego, muy lentamente, bajaba la escalinata, despojándose, prenda a prenda, de las escasas ropas que la cubrían. Una vez completamente desnuda, corría hacia la playa, se sumergía en el mar y surgía de las aguas como nueva Afrodita recogida por las Horas.Pasó a la historia por la defensa que de ella hizo Hipérides. Fue acusada por Eutias, un galán desdeñado por ella, de haber hecho una sacrílega parodia de los misterios de la diosa Demeter. Este delito equivalía a la muerte, pero Hipérides pidió a los jueces que se dignasen contemplar a la acusada: “Comprenderíais ¡OH, jueces! Que una belleza tan sobrehumana no puede ser impía. El tribunal aceptó y Friné apareció ante los jueces vistiendo una liviana y transparente túnica. Se dice que Hipérides rasgó la túnica que cubría a la hetaira y exclamó: «¡ Ved! ¿No os dolería lanzar a la muerte a la misma diosa Afrodita?» Y los jueces, después de contemplarla, «se sintieron temerosos ante la deidad y no se atrevieron a dar muerte a la sacerdotisa de Afrodita». Otra famosa hetaira, capricho de Demóstenes, amante de Alcibíades y de Aristipo, discípulo de Sócrates, fue Lais de Corinto. Se dice que era huérfana, que un comerciante la recogió a los pocos meses de edad y la mandaba cada día a vender coronas de flores ante el templo de la diosa Hera. A los diez años, la vio ante el templo el escultor Apeles quien la tomó de modelo para una estatua de Afrodita. Luego la llevó a Atenas en donde Lais se hizo famosa al ser aceptada en las alcobas más importantes cuando sólo tenía dieciséis años. Sintió deseos de regresar a Corinto, y así lo hizo. Nada más llegar, como correspondía a su condición de hetaira, fue a ofrendar una corona de flores a Afrodita. Aquel día el templo estaba lleno de prostitutas rogando a la diosa que alejara la guerra que amenazaba la ciudad. Los cronistas afirman que cuando Lais entró en el templo, todas las cortesanas le abrieron paso, impresionadas por su belleza. Una vez depositada la corona de flores a los pies de Afrodita, la hetaira se despojó de la túnica que la cubría y también la ofrendó. Entonces los reunidos pudieron ver a una mujer tan fascinante que, entusiasmados, se la llevaron a hombros. Lais se convirtió en la reina de las hetairas de Corinto. Miles de adoradores la asediaban, y ella escogió a un viudo muy rico y bastante viejo, que prometió hacerla su heredera. Las lecciones que había recibido de la famosa Aspasia la ayudaron a llevarlo a la tumba, y pronto quedó viuda, joven y con una de las más grandes fortunas de Grecia. Esto le permitió fundar un «Jardín de Elocuencia y Arte de Amor» en Corinto, del cual los griegos decían: «Atenas puede vanagloriarse del Partenón y Corinto del jardín de Lais». En él se celebraban las más fastuosas reuniones, y se paseaba Platón instruyéndola en los secretos de la filosofía. Epícrates señala que la vejez de Lais, después de su gran fama, fue trágica: «Detenía al primero que pasaba para beber con él. Una estera, una moneda de tres óbolos ya son una fortuna para ella: jóvenes, viejos, libres y esclavos, todos pueden obtener sus favores. Lais tiende la mano por un óbolo». Las hetairas tienen fama de haber conquistado a los hombres por su espíritu más que por sus encantos físicos; pero es indudable que estas mujeres constituían una auténtica excepción; la generalidad actuaba y vivía como las prostitutas de todo el mundo. La gran masa de los hombres griegos no buscaban en ellas más que la satisfacción carnal de sus apetitos. Por eso, además de esta elite, había una prostitución para la clase media que se desarrollaba en lugares de placer, algo por el estilo a un hotel y un restaurante, en donde las bailarinas, las tocadoras de flauta y las acróbatas daban toda clase de placer a los hombres.Demóstenes, que no desdeñaba el amor a los muchachos, decía: «Tenemos cortesanas para el placer, concubinas para que nos cuiden y esposas para que nos den hijos legítimos». Aristóteles también proclamó la inferioridad de la mujer desde el punto de vista biológico. Y Sócrates, que tenía una esposa como Itantipa, escapaba de casa y pasaba las noches con sus alumnos. Así, pues, los hombres forman sus clanes, y todas las actividades de los atenienses se llevan a cabo en círculos educativos, en gimnasios, en círculos políticos, en reuniones filosóficas y literarias, y en banquetes. ¡¡¡DEMOSLE LA VUELTA!!! - ¿Y si ahora nosotras tuviésemos cortesanos para el placer, concubinos para que nos cuiden y esposos para que nos den hijos? - ¿no es cierto que la democracia ahora exige los mismos derechos y obligaciones para el hombre y la mujer? - AMAZONAS!!! HACIA LA VANGUARDIA!!! 28/11/2006Resignada a ser sombra![]() Tú siempre me has dado inspiración Tú me has dado un trozo más de felicidad, me haces reír, llorar, sufrir, disfrutar. ese fuego que me quema, me quema A pesar de mi apariencia de guerrera amazónica Que mata sin piedad, que busca la justicia.
Carta para 40 km de aki![]() Solo los necios viven aferrados a su pasado, no lo olvides! El auténtico sabio es el que no se ahoga ante esos sucesos que considera bellos por su esencia, sino k mira al futuro, con la mirada puesta antes nuevas enseñanzas sacadas de cada experiencia vivida, ilusionado con las nuevas k desea vivir de las cuales va a consagrar nuevas lecciones. El sabio, en su presente busca y así obtiene vivir en paz, armonía y calma en su espíritu. No es menester compararte para aprobarte pues ya te he dicho que cada persona es un mundo distinto, cada persona percibe de modo diferente, tal vez, por su agudeza sensorial o tal vez porque solo ve lo que así desea. Me han sorprendido muchos de tus juicios. Tendré en cuenta tus percepciones. Tal vez he huido de ti, pero no podía vivir más en tensión, no encontraba calma junto a ti, que era lo único que deseaba, M estaba ahogando y nunca mejor dicho sola y no te quería arrastrar conmigo. (...) De cada experiencia me gusta guardarme lo positivo puramente y lo negativo como enseñanza para no errar, Aunque no lo creas así muchas cosas positivas he aprendido. No te alejas de muchos pensamientos de los cuales yo también estoy alumbrada, tal vez exista mucho temperamento para que estemos unidos, sin meternos en temas más mortales como puede ser la vagancia, miedos, angustias… |
La Angel Predilecta--------MARGA------
Si me tengo que morir poco me importa aprender. Y si no puedo saber, poco me importa vivir. TemasArchivos
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